Hay otro camino para todos
De cualquier edad, raza, país, condición social... Jesús tiende su mano a todos y a cada uno para rescatarnos de nuestros propios y repetidos fracasos con respecto a nosotros mismos, los demás, Dios mismo... (eso que la Biblia llama «pecado»). De hecho, en realidad Jesús tendió ambas manos en la Cruz para asumir sobre Él las consecuencias de los fracasos del hombre («murió por nuestros pecados») conciliando la justicia y la santidad de Dios. Le movió el amor hacia cada uno de nosotros.





